Tania, una niña que extraña su hogar, enfrenta la indiferencia de su padre, quien prefiere sus autos de colección y su bar antes que pasar tiempo con ella. Tras una conversación llena de reclamos y confesiones, Tania le exige vender sus autos y cerrar el bar para dedicarle atención. Aunque él intenta justificar su comportamiento, finalmente acepta el desafío y promete cambiar. El episodio termina con el padre mostrando un gesto de cariño y la esperanza de que realmente priorice a su hija, dejando abierta la duda sobre su compromiso real.