Adrián y Lidia enfrentan su crisis matrimonial tras acusaciones de infidelidad que arruinaron la carrera de Lidia, quien también sufrió la pérdida de su madre. Adrián propone el divorcio, culpando a la amiga de Lidia, mientras ella defiende su esfuerzo y pide una disculpa que no llega. La tensión escala cuando amigos de Adrián atacan a Lidia en su defensa, aumentando la violencia emocional. Finalmente, Lidia recibe el consejo de que debe tomar una decisión drástica para terminar con la infidelidad de Adrián, quien condiciona su permanencia a que ella nunca toque el piano más.