Ana regresa sorpresivamente a Riomar tras cambiar su vuelo al enterarse que Seng Luxu estaría ahí. Ella se encuentra con él, quien ha prosperado, pero la conversación revela que aún hay resentimientos por su partida a EE. UU. Ana menciona que planea establecer su negocio en Riomar, pero Seng Luxu, ahora abogado de divorcios, rechaza ayudarla profesionalmente. A pesar de su frialdad, demuestra preocupación por ella. Ana insiste en que está casada y relativamente bien, aunque Seng Luxu percibe que no es feliz. El encuentro termina con una incógnita sobre sus verdaderos sentimientos y lo que decidirán a continuación.