Un hombre vuelve al hogar humilde de su esposa para iniciar una misión: recuperar el Grupo Luján, que consideran suyo por derecho. Mientras se enfrenta a la pobreza del lugar y recibe críticas sobre su esposa y su estilo de vida, descubre que ella lo ha inscrito como repartidor de comida, lo que lo desconcierta. Él oculta su verdadera identidad y riqueza tecnológica para no alarmarla. El episodio termina con él decidido a resolver sus problemas con un tal Fabián y recuperar el control del Grupo Luján, dejando en suspenso su próxima acción decisiva.