Mía llega a la oficina con sorprendente noticia: ya se casó con Fermín Luján, el segundo heredero de un poderoso grupo empresarial, quien salió recientemente de prisión por homicidio. Su exnovio, Danilo, la confronta, acusándola de haberse casado solo para llamar su atención, pero Mía aclara que el matrimonio fue para asegurar su empleo y evitar problemas con la directora. La conversación escala cuando Danilo revela conocer el pasado carcelario de Fermín y su rechazo hacia Mía, quien responde con una impactante confesión sobre la infertilidad de Danilo, dejando la relación y sus motivaciones en abierta tensión.