Mía enfrenta el desprecio de una mujer que la critica por casarse con Fermín, a quien llaman "don nadie" y vinculan con el Grupo Luján, cuestionando su pasado y futuro. Dani descubre que Fermín comparte nombre con un heredero de esa familia, pero este estuvo en prisión hace meses. Mía y Fermín, recién casados y con una vivienda pequeña, lidian con las tensiones y la incomodidad de su nueva vida conjunta. Fermín sorprende a Mía al mostrar confianza y cierto descaro, prometiendo mejorar su situación, mientras ambos enfrentan juntos el rechazo externo sin resolver su dinámica matrimonial.