Mía planea acompañar a Fermín a negociar un trato crucial con el Grupo Luján, aunque su directora insiste en que evite complicaciones por estar casada. Al llegar, descubren que el dueño, Fabián, es hermano de Fermín, y que la familia Luján rechaza la presencia de Fermín, ordenando seguridad para sacarlo. Fermín enfrenta el rechazo con determinación, revelando que desde hace seis meses lucha por recuperar el control del grupo tras un intento fallido de asesinato. El episodio termina con la confirmación de que el contrato ya está firmado y el Grupo Luján, oficialmente, pertenece a Fermín, desatando una nueva tensión por el poder adquirido.