Iris llega a la casa donde Chloe, su hermanastra, la guía hacia las habitaciones y le deja un regalo de bienvenida en el estudio. Iris observa una flor marchita que guardan en memoria de su madre, que cultivaba flores antes de morir. La convivencia empieza tensa cuando Chloe reprocha a Iris la forma en que la trata tras un incidente reciente. Iris insiste en que, pese a la molestia y el conflicto, su vínculo como hermanastras debería evitar esa distancia. El episodio termina con la incertidumbre de si podrán superar la fricción entre ellas.