Heather enfrenta un despido abrupto cuando su jefe le anuncia que no le pagarán debido a una queja por un cliente que la acusó de comportamiento grosero e imprudente. Heather defiende que el cliente la acosó y protesta por la injusticia, pero la empresa prioriza conservar clientes importantes. Mientras lucha con la necesidad urgente de dinero, un hombre le ofrece ayuda, insinuando un trato a cambio de pasar un buen rato. La situación se torna peligrosa cuando otro hombre la acosa físicamente, dejándola atrapada y vulnerable, sin que nadie pueda ayudarla esa noche.