Tras un accidente leve, un hombre se acerca a una mujer y le insiste en llevarse a su hijo, alegando ser su padre legítimo. La mujer, aunque sorprendida y preocupada, se niega y exige pruebas. El hombre, llamado Pablo, revela que tiene los resultados de una prueba de paternidad que respaldan su reclamo sobre el niño. La tensión crece cuando Pablo insiste que el niño debe regresar a la familia González, lo que deja a la mujer en una postura de incertidumbre y decisión con el futuro del hijo aún pendiente.