En una tensa fiesta, Regina fuerza a Luciana a beber un licor helado como castigo por su actitud desafiante y por protestar contra la familia Suárez, a la que pertenece Regina. Luciana acepta resistiendo para proteger un colgante de jade heredado de sus padres, clave en la disputa. A pesar de la humillación y un intento de llamar a la policía, Luciana se mantiene firme, pero casi pierde la consciencia por el licor. Cuando exige la devolución del jade, se descubre que es una imitación, lo que cambia la dinámica y complica la situación para ambas partes, dejando abierta la confrontación siguiente.