En este episodio, una mujer embarazada enfrenta una agresión física brutal por parte de su familia, quienes la culpan por no salvar a su hermano enfermo de leucemia. La familia la somete a un procedimiento médico doloroso para intentar extraer médula que pueda ayudar al hermano, sin anestesia, pese a su evidente sufrimiento. La madre lucha por proteger a sus tres bebés no nacidos mientras es atacada verbal y físicamente. La situación escapa a su control cuando alguien interviene para detener el abuso, dejando en suspenso quién podrá protegerla y cuál será su destino inmediato.