Carlos presiona a su esposa para firmar el acuerdo de divorcio tras siete años de paz, revelando que está enamorado de Sara. Ella enfrenta la traición y acusa a Carlos de haber comprado la lealtad de otra mujer, mientras él defiende que lo hizo para salvar a su familia económicamente arruinada. Carlos propone un matrimonio sin amor, argumentando que la familia debe recuperarse y espera que el amor surja después. La esposa rechaza su frialdad y acusa a Carlos de falta de corazón, dejando en suspenso la decisión final sobre el divorcio y el destino de su relación.