Álvar, un niño prodigio, supera con éxito la prueba para convertirse en general espectral, confirmando su brillante futuro. Sin embargo, un hombre cínico menosprecia a otros aspirantes y exige que entreguen el Amuleto del Dios Espectral. Mientras tanto, Natalia, destacada promesa de la familia Ledesmal, enfrenta un espectro encapuchado en su propia prueba. A pesar de la presión por honrar a su familia, avanza con habilidad y parece capaz de derrotar al enemigo con un solo golpe. El episodio concluye con una advertencia a quienes no puedan seguir adelante: deben rendirse, dejando en suspenso el destino inmediato de Natalia.