Gael sufre un enfrentamiento violento con su familia Cruz tras un accidente con un pastel de fresa que provoca acusaciones y rechazo. Su madre lo desprecia y lo echa de casa, exigiendo que se disculpe y bendiga a Rafa en su cumpleaños, pero Gael se niega, declarando que nunca considerará a la familia como suya. La tensión estalla cuando Gael declara formalmente que renuncia a su familia y corta todos los lazos, dispuesto a enfrentarse a las consecuencias fuera del hogar familiar. Este episodio termina con Gael firme en su decisión, dejando abierta la incógnita de su futuro sin su familia.