En el banquete de la familia Abel, Lucía llega tarde y Alicia aparece sola, provocando murmullos. Dora y otros recriminan a Alicia: la acusan de haber "robado" a Juan y el cariño del abuelo, recuerdan que Lucía fue exiliada y la obligan a sentarse con los sirvientes. La tensión sube: se amenaza con huelga de hambre y se advierte que el abuelo podría castigarla. Alicia anuncia que se irá si no tiene lugar, y entonces alguien rompe la escena con un ofrecimiento: "Ven. Siéntate conmigo." Alicia debe decidir si acepta ese apoyo frente al rechazo familiar, con consecuencias inmediatas.