En la casa del abuelo, durante una reunión familiar, Alicia lleva un frasco de vino de ciruela hecho por su abuela. Dora, una niña presente, toma un sorbo y se queja de un fuerte dolor de estómago. Un miembro de la familia, recordando tensiones previas hacia Alicia, la acusa de haber envenenado la bebida. Los presentes ordenan arrestarla; los guardias la llevan a la comisaría mientras Alicia niega rotundamente la acusación. La situación escala de regalo inocente a delito grave, y queda por resolver en la comisaría si había veneno y cuál será el destino de Alicia.