Un hombre llamado Sergio descubre que Rosa donó sangre para salvar a Laura, pero la cantidad fue insuficiente. Sergio ordena extraerle más sangre a Rosa, a pesar del riesgo para ella, porque solo le importa que Laura se recupere. Rosa, afectada por la extracción y la traición, revela que su vida fue arruinada y que incluso intentaron asesinarla. Enfurecida, Rosa promete que ahora harán pagar a todos los responsables. El episodio termina con la determinación de Rosa de enfrentar las consecuencias inmediatas de esta injusticia.