Sebastián enfrenta una demanda urgente: comprar seis muñecos Labubu de edición limitada para su secretaria hospitalizada, Valeria. A pesar de que debe estar internada un mes, ella insiste en que Sebastián cumpla este capricho, amenazando con renunciar si no lo hace. Sebastián ordena que Valeria vaya personalmente, pese a su lesión, y la presión para que logre la compra en una hora. Tras una larga cola y restricciones de compra, Valeria consigue solo uno. Sebastián le da una última oportunidad, condicionando su regreso a que él admita haberse enamorado de ella, mientras la tensión entre los personajes alcanza un punto crítico sin resolver.