Flora confronta a Lidia y Helio tras la presencia del perro Milo, causante de una grave alergia que pone en peligro su embarazo. Helio insiste en que la intención fue distraer a Lidia, quien está herida y aburrida, pero Flora exige que se lleven al perro de inmediato. Lidia, arrogante y decidida, confiesa ser la verdadera amada de Helio y amenaza con echar a Flora y casarse con él si se divorcia. Flora escucha esta amenaza y queda atrapada entre el miedo y la determinación, mientras la tensión alcanza un punto crítico al final del episodio.