En medio de una escena caótica Elisa grita "Alberto, sálvame" mientras una muchedumbre es expulsada y alguien resulta herido: lo llevan al hospital y llaman al doctor. Al mismo tiempo surge una exigencia de "los cinco millones", con alguien reclamando el dinero. Un hombre le ofrece a Elisa flores y le pide que sea su novia; ella rechaza las flores y él propone un reto: "si me atrapas, aceptaré". Entre recuerdos ("Nos amábamos tanto") queda claro el conflicto con Alberto. El episodio termina con Elisa ante la exigencia económica y la decisión sobre la apuesta del pretendiente, sin resolución.
Elisa regresa tras un permiso de diez días y es confrontada: la acusan, y Alberto reclama los cinco millones que le prometió; le entrega el dinero y la echa. Mientras tanto, informan al señor Cruz que ha sido designado presidente del jurado y que en dos días habrá una ejecución a la que asistirán magnates. La madre de Elisa recuerda que la joven le donó la mitad de su hígado y le pide que se cuide. El episodio concluye cuando la prisión llama: sus diez días han terminado; debe volver para su ejecución.
El episodio abre con la voz de Elisa recordando una infancia gris hasta conocer a Alberto, quien iluminó su vida. En la escuela sufre burlas y una confrontación sobre un padre —"no es solo tu padre, también es el mío"—; avisan a la profesora. Elisa tiene un episodio de baja de azúcar; un compañero la ayuda, le da azúcar y la acompaña a casa. Más tarde la acción salta a una sala de ejecución: el Sr. Cruz es testigo, le dicen "solo es una muerte" y se inicia la ejecución mientras llaman a 'Elisa', dejando la resolución inmediata en suspenso.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.
Hace siete años Elisa asumió la culpa de un homicidio para salvar a Alberto. Con la ejecución inminente obtuvo un permiso de diez días y, para costear la operación de su madre Teresa, trabajó como acompañante en un bar. Allí se reencontró con Alberto, ya magnate, quien la humilló al creer que lo había abandonado por dinero. El día previsto de la pena, Danilo apareció con pruebas que la exoneraron y la liberaron. Tras la libertad, una insuficiencia hepática —secuela de su donación—la pone en riesgo; pero Alberto, usando su poder, desvía el único hígado disponible hacia Laura, provocando la muerte repentina de Teresa. Devastada, Elisa se suicida. Alberto, al conocer la verdad, enloquece y encuentra a Elisa con amnesia; la cuida con ternura, mientras la verdad amenaza con quebrar esa frágil calma.