Iván retiene a una mujer contra su voluntad mientras controla sus cuentas de redes sociales, borrando comentarios y cambiando contraseñas para evitar que cause problemas. Él le exige que dependa de él, reivindicando su poder sobre ella, mientras otros intentan intervenir. La mujer se disculpa públicamente, admitiendo haber manipulado imágenes por celos, pero Iván amenaza con destruirla. Una tercera persona se preocupa por ella y la lleva a atender una lesión causada durante el conflicto. El episodio termina con la mujer cuestionando las razones del control de Iván, atrapada en una situación de dependencia forzada.