En este episodio, un grupo de criminales amenaza con destruir un orfanato donde viven varios niños huérfanos. Un hombre aparece para defender el lugar, enfrentándose a los agresores con valentía a pesar de las advertencias de que ellos tienen poder y contactos en el hampa. Después de una confrontación física y verbal, el hombre impone respeto y obliga a los delincuentes a disculparse y retirarse temporalmente. Sin embargo, uno de los mafiosos promete vengarse, dejando en claro que esta protección del orfanato solo es el comienzo de un conflicto mayor.