Una mujer reclama entrar para ver a las niñas y asegura que son su sangre y carne. Ana y las hijas la rechazan, la llaman extraña y la acusan de haber sido solo la niñera. La discusión escala: insultos, una propuesta previa de convivir genera celos y una de las mujeres amenaza y arranca una pelea física; intentan quitarle la ropa, hay empujones y una hija, Nina, grita y luego se disculpa. El enfrentamiento deja a la visitante humillada y al hogar dividido; queda por decidir quién será reconocida como mamá tras la pelea.