Al llegar a la casa, Jorge es confrontado por sus hijas: acusan a una mujer de haber golpeado a la madre y a Nina y le piden que las defienda. Jorge intenta explicar, pero la mujer, que se identifica como madrastra, estalla en reclamos: revela resentimiento acumulado durante veinte años, admite no haber querido hijos para no perjudicar a las niñas y acusa a Jorge de llamarla aprovechada ahora que tiene dinero. Tras mencionar que Rosa consiguió un contrato millonario, la discusión expone fisuras familiares; Jorge queda obligado a tomar decisión sobre en quién creer.