En una reunión tensa con la familia Cruz, Ana es humillada: le atribuyen el mérito de un proyecto a la Doña Dracona y la tratan como una 'simple verdulera' sin futuro. Jorge y Rosa la menosprecian mientras otros la instan a pedir perdón y quedarse como sirvienta. Ana recuerda que nunca fue sumisa, agradece a quien le abrió los ojos y decide dejar de soportar los agravios: anuncia que ya no sirve a la familia Cruz y se marcha. Justo al salir alguien la detiene y pregunta '¿Crees que te vas a ir así?', dejando su partida en suspenso.