Eva es mordida por una serpiente venenosa llamada trimeresurus, un ataque premeditado que revela la amenaza de un asesino especializado. Mientras lucha contra los efectos del veneno, se explica que la toxina puede amplificar el deseo humano y que Felipe, quien la salvó, la protege evitando que ella y otros suban a un lugar peligroso. Ante el riesgo de que Felipe pueda morir si el veneno no se libera, Eva decide acompañarlo y asumir la responsabilidad de la situación. La tensión aumenta cuando se prepara para enfrentar las consecuencias de su decisión en los próximos minutos.