Un hombre logra superar una etapa difícil en su cultivo tras beber un agua que contiene un vestigio de energía espiritual, imprescindible para avanzar, aunque otro llamado Román parece absorberla constantemente sin efecto. Mientras reflexiona sobre su talento especial para refinar esa energía, una mujer le reprocha que deje de soñar y empiece a trabajar, generando una confrontación leve. Finalmente, al terminar la jornada, la mujer pregunta dónde dormirá esa noche, y él ofrece compartir una sola cama en su patio. La incógnita queda abierta sobre quién es realmente el hombre y qué implicaciones tendrá su avance.