Sebastián enfrenta un juicio tras usar el Estandarte del Emperador Humano para capturar almas, tras un altercado donde alguien intentó drogarlo, poniendo en riesgo su vida. Acusado de matar sin piedad y usar un artefacto maligno, Sebastián se defiende aclarando el nombre sagrado del estandarte y cuestiona el motivo del juicio. La confrontación se intensifica cuando una mujer llamada Renata es advertida sobre el poder de Sebastián; para protegerse, permite que otra persona tome control de su cuerpo. El episodio termina con la tensión al máximo, dejando en duda la siguiente acción contra Sebastián.