El general Ponce exige rapidez mientras hombres de la aldea deben elegir 'esposas' entre las mujeres presentes; el alcalde Rafael pide que su gente recoja sus cosas y se vaya. La discusión se centra en cuerpos y utilidad para criar o trabajar. Gabriel (Gabo), que ayudó en la sequía, obtiene prioridad; otros le ofrecen granos o carne para influir su elección. Un hombre intenta sacrificarse pero lo rechazan por no poder trabajar. Gabo reclama a una mujer y, tras negociaciones y desprecios, alguien cede: "Bueno, que sea ella." La elección queda hecha y la reacción permanece en suspenso.