En una casa muy deteriorada, un hombre se propone arreglarla y anuncia que cuando se una al ejército su familia no tendrá de qué preocuparse. Una mujer llamada Cami y otra persona le traen agua y ofrecen atenderlo por la noche; le asignan una habitación dañada pero habitable para quedarse. Al caer la noche la atención amable se vuelve íntima cuando quien lo trataba con formalidad deja de llamarlo "señor" y lo llama "mi amor". El episodio cierra con él frente a la decisión inmediata de marcharse al ejército o responder a esa cercanía recién revelada.