Un grupo reclama a Ana por supuestamente herir a un hermano y exigir que pague una deuda ligada a la violencia cometida por su padre. A pesar de que Ana asegura haber entregado dinero como compensación, la acusación de no pagar sigue y la presionan con consecuencias graves, incluso insinuando que debe vender su cuerpo para saldar la deuda. La madre de Ana la confronta con duras críticas y la acusa de inmoralidad, ordenando que la castiguen. Ana es encerrada en el sótano y obligada a arrodillarse durante tres días, mientras ella insiste en su inocencia y el castigo queda sin resolver.