Sofía enfrenta un conflicto inmediato con Diego Pérez por una compensación de demolición que él ofrece a regañadientes. En la confrontación, surge la revelación de que el testamento de la herencia ha cambiado y ahora todo pertenece a Diego, dejando a Sofía en desventaja y acusándolo de manipulación. Diego rechaza la culpa y la relación entre ambos se quiebra definitivamente. Sofía intenta recuperar su lugar y afecto con un anillo de compromiso, pero Diego la ignora y finaliza abruptamente cualquier vínculo, exigiendo que firme un documento que marca el corte total entre ellos.