Rosa enfrenta una confrontación con su exjefe, quien la critica por sus supuestas malas intenciones y le aconseja enfocarse en su trabajo para demostrar su valor. Rosa responde con firmeza, recordándole que fue ella quien lo despidió. Paralelamente, un niño en la escena se niega a comer porque su Alfa le impide ver a Rosa, a quien considera un consuelo a pesar de no ser su madre. La preocupación crece al notar que el niño ha perdido peso, lo que impulsa la decisión de que Rosa regrese a trabajar, mientras el Alfa se dispone a buscarla personalmente.