Los niños, sorprendidos por el repentino cambio de actitud de su madrastra, son obligados a retomar sus estudios mientras ella promete trabajar para mantener las comidas diarias. Sospechando un plan oculto, vigilan sus movimientos cuando ella va a la ciudad. Allí, ella compra carne y ropa nueva, lo que despierta más dudas sobre sus verdaderas intenciones. Temiendo que la madrastra intente vender a Eli, deciden unirse para protegerlo. El episodio termina con la familia enfrentando la amenaza de perder a Eli, mientras la madrastra parece tener un objetivo distinto al que aparentaba.