Una mujer llamada Lilian Yáñez despierta confusa y ve a cuatro niños que la llaman mamá. Los niños, Raúl, Elías, Melisa y Darío, le prometen dejar la escuela y trabajar para ayudarla, con la condición de que no se los separen o entreguen a otros. Lilian comienza a recordar una situación similar durante una hambruna que obligó a sus hijos a huir. La narración revela que Lilian fue acusada de maltrato y tenida como madrastra malvada, pero los hijos lograron éxito y ahora la confrontan con la decisión de cambiar sus apellidos o separarlos. El episodio termina con una amenaza latente, poniendo a Lilian en una difícil encrucijada familiar.
Tras la muerte del esposo, una madrastra enfrenta la crisis de no tener comida ni dinero para sus hijos, mientras lucha contra la acusación de querer venderlos para pagar deudas. Los hijos huyen al creer un rumor falso que la acusa, dejando a la madrastra injustamente repudiada y condenada a muerte por abandono. Ahora, con un nuevo cuerpo y la oportunidad de cambiar, la madrastra decide ganarse la confianza de los niños para evitar su trágico destino. Sin embargo, debe actuar rápido antes de que la sentencia de fusilamiento se cumpla.
En este episodio, Lilian prepara una comida especial para los niños en medio de la pobreza y la escasez, usando incluso la última harina guardada para Año Nuevo. Los niños temen que ella planee vender a Eli y Meli o abandonarlos tras esta comida, ya que su padre ha muerto y sienten inseguridad. Lilian protege estrictamente los huevos para ella, dejando claro que sólo ella puede comerlos, amenazando a quien intente robar. Melisa muestra un cambio al recibir cariño, aumentando su afecto hacia Lilian, mientras el sistema registra este vínculo y otorga recompensas, dejando abierta la duda sobre el futuro cuidado de los niños.
En medio de una severa hambruna, una mujer lucha por alimentar a sus cuatro hijos usando un sistema de puntos para canjear alimentos básicos. Su esfuerzo genera sospechas en Ramona, quien la acusa de preparar una 'última cena' para vender a dos niñas, Meli y Eli, y casarse de nuevo, lo que pone en riesgo su hogar. La mujer intenta mantener la confianza de los niños, pero la tensión crece por las acusaciones y la incertidumbre. El episodio termina con la familia decidiendo comer juntos para ganar fuerzas antes de enfrentar un posible escape que aún no se concreta.
La madrastra castiga severamente a los niños por intentar robar comida, privándolos de alimentos decentes y amenazándolos con humillaciones. Los niños, temerosos y hambrientos, intentan obedecer, pero uno planea reunir fuerzas para escapar cuando intenten vender a su hermana. La madrastra finge misericordia al darles buena comida, generando desconfianza en los niños. Mientras tanto, la escena se tensa con la llegada de alguien y la orden de entregar a los niños a un comprador antes de la mañana, dejando en evidencia la verdadera amenaza que enfrentan y la posibilidad de que la madrastra los traicione.
Un traficante de personas llega con la intención de capturar y vender a los niños Eli y Meli, lo que genera alarma en ellos y otro hombre llamado Rulo. Ellos planean escapar durante la noche mientras la mujer, aparentemente una madrastra, parece mostrar una actitud distinta al arropar a uno de los niños. Sin embargo, la desconfianza persiste, y Rulo está decidido a no permitir que se lleven a los niños. El episodio termina con la tensión al máximo, dejando en duda las verdaderas intenciones de la mujer y la seguridad de Eli y Meli en la noche venidera.
Lilian intenta vender a Meli, una niña de la familia, ante la desesperada situación económica y su relación con un amante. Otro personaje ordena buscar ayuda del Capitán y hace un anuncio para detenerla, exponiendo el delito de venta de niños. La gente se divide entre intervenir o solo observar, temiendo problemas si se involucran. Lilian enfrenta acusaciones de vender a la hija de un hombre que acaba de morir. Meli sufre convulsiones graves y es llevada urgentemente al centro de salud, donde se sospecha encefalitis con riesgo de daño cerebral. La vida de Meli y el destino de Lilian quedan en suspenso.
En este episodio, surge un malentendido en el pueblo sobre Lilian, quien es acusada de querer vender a la niña Meli. Sin embargo, se revela que Lilian solo la llevó al centro de salud, mostrando preocupación real por su bienestar. Meli, con fiebre alta y neumonía, requiere hospitalización urgente, pero la familia enfrenta dificultades para pagar el tratamiento. Mientras algunos dudan de la sinceridad de Lilian, un miembro de la familia suplica que no abandone a Meli, ofreciendo incluso sacrificarse para conseguir dinero. La historia queda en suspenso sobre si Lilian logrará salvar a la niña.
Una mujer deja a su hija Meli al cuidado de otra persona mientras se ocupa del dinero, pero la niña queda desamparada. Otra persona implora a un médico que salve a Meli, una niña enferma, prometiendo devolver el dinero que no tiene. El médico rechaza ayudar sin pago, invocando reglas estrictas. La situación se intensifica con la súplica desesperada por la vida de la niña y la confesión de sentirse incapaz de proteger a sus hermanos. El episodio termina con la grave incertidumbre sobre el desamparo y la salud de Meli.
Después de que la madre pague el tratamiento de Meli pero amenace con venderla al recuperarse, alguien cercano promete proteger a Meli a toda costa. Raúl muestra un incremento en afecto hacia la familia, reflejado en puntos de gratitud que se usan para comprar comida nutritiva para los niños. La abuela reconoce su error y pide dejar de hacer sufrir a los niños huérfanos. A pesar de las dificultades, ella prepara un desayuno sencillo para mejorar su situación. Los niños insisten en trabajar y estudiar, mientras se enfrentan a la escasez y la tensión creciente en la familia.