Lucía regresa después de estar presa mientras enfrenta el rechazo y agravios de su familia. La tensión aumenta cuando alguien acusa a Lucía de intentar que su hermana Sofía se suicide, aunque ella solo la incitó a saltar sin empujarla. Mateo, otro familiar, intenta defenderla, pero Lucía insiste en su sufrimiento y rechaza ser culpada. La madre interviene, entregándose a la culpa y dispuesta a arrodillarse por la situación. La disputa culmina en un enfrentamiento agresivo donde Lucía maltrata a su madre, dejando abierta la amenaza de una ruptura definitiva en la familia.