Esti recibe un cuarto especial convertido en un observatorio astronómico, regalo de alguien cercano que busca apoyarla y hacerla feliz. Sin embargo, Sofi confronta a Esti tras encontrar que el espacio ha sido alterado, recordándole la lesión de Santi causada indirectamente por Esti y cuestionando su derecho sobre la casa. La tensión crece cuando se discute la autoridad sobre el lugar y el daño causado. Al final, Esti declara que no tomará nada más de la casa, sugiriendo un distanciamiento y dejando abierta la incógnita sobre su próxima decisión y el destino de sus relaciones familiares.