En este episodio, Esti, el heredero de la familia, está desaparecido y teme la oscuridad, pero la luz de la casa está apagada. Sofi intenta calmarlo cantándole, asegurándole que siempre tendrá luz. Ramón revela que Esti ya no le teme a la oscuridad después de haber 'salido del armario', lo que provoca un conflicto con Santi, a quien encerraron en un armario como castigo. La situación culmina con el reconocimiento del maltrato a Esti y la promesa de compensarlo cuando regrese, pero al intentar contactarlo, descubren que su teléfono está apagado, dejando su paradero incierto.