Esti, que ha vivido mucho tiempo en una habitación, enfrenta la llegada de otro persona que se quedará temporalmente para recuperarse. Aunque hay tensiones por el espacio y la limpieza, finalmente Esti acepta alojarse en un cuarto de almacén. Un regalo, un conejo llamado Fortunita, se convierte en símbolo de esperanza y unión para la familia, pero las relaciones entre los miembros cambian y Esti se siente cada vez más aislada. Cuando Fortunita desaparece, aumenta la incertidumbre y el conflicto familiar, dejando una pregunta abierta sobre el futuro del vínculo entre ellos.