Anita recibe la inesperada noticia de que está embarazada, a pesar de no tener novio. Cristina la confronta y le ofrece diez mil dólares, exigiendo que le entregue al bebé cuando nazca, revelando que, por un error médico en una inseminación artificial, el bebé en realidad es hijo de Diego, el presidente del grupo y prometido de Anita. Cristina advierte a Anita que guarde silencio y le da un día para decidir, amenazándola con graves consecuencias si alguien más se entera. Mientras enfrenta esta presión, Anita se prepara para una reunión importante que no puede retrasar.