Un hombre se encuentra con Mimi, la hija de su ex pareja Luna, en la calle. La niña, que inicialmente le pregunta si es malo y juega a imaginarse comiendo tigres, termina pidiéndole que le compre comida chatarra, a pesar de saber que su madre se lo prohibiría. El hombre accede, pero con la condición de que solo elija un helado. Mimi intenta pedir más, pero él se mantiene firme. Sin embargo, al verlo triste, la niña le ofrece su helado para animarlo. Conmovido por su gesto, el hombre rompe la regla y le permite comer todo lo que quiera ese día, aceptando el riesgo de una posible reprimenda de Luna, y ambos disfrutan un momento de alegría.