Leo se recupera milagrosamente de una lesión en las piernas, atribuyendo su sanación a Lili, quien es vista como un ángel de la suerte por la familia. Al enterarse de una invitación a una cena oficial para celebrar el nombramiento del comandante, las sospechas de una posible trampa surgen. Antes de partir, un hombre cercano a Leo decide llevar a Lili consigo para protegerla. Al despedirse, le entrega un objeto para que se defienda en caso de peligro, mientras todos se preparan para enfrentar lo que podría ser una amenaza inminente.