En este episodio, inversores cuestionan a la Srta. Santos porque su socio parece ser solo un conductor que dice ser decano honorario. Lo ridiculizan, sospechan estafa y amenazan con retirar su inversión si no reciben explicaciones. Santos insiste y la embajada remite la consulta al vicerrector Sr. Lovato. Lovato confirma la existencia de la facultad, asegura conocer a Miguel y lo identifica como viejo amigo y decano honorario. La universidad añade que el Sr. Lago donó tres edificios, justificando el título; la decisión final de los inversores queda en suspenso.