Alicia lucha por preparar una cena de bienvenida para Leo pese a su aversión al olor a aceite. A regañadientes acepta cocinar todos los platos antes de las cinco, mientras otra persona la acompaña tras salir del trabajo. Alicia ha decorado la casa con esmero para Leo, quien acaba de regresar del extranjero. Aunque al principio duda en mantener la decoración, finalmente acepta sin molestarse. Leo invita a Alicia a cenar juntos, pero justo cuando ella está por un archivo olvidado en su casa, debe salir a buscarlo, dejando la reunión en pausa y la situación abierta a resoluciones inmediatas.