Elisa se siente atrapada y asustada al descubrir a Thutmose, un faraón de la dinastía 18, que habla en su mente tras ser maldecido por una bruja. Él necesita seguirla para entender este mundo moderno, lo que genera un conflicto inmediato por su inesperada presencia. Para convivir, acuerdan reglas claras: Elisa mantiene su habitación y Thutmose duerme en el sofá, prohibiéndole entrar en su espacio. La tensión persiste mientras ambos intentan adaptarse, quedando la incógnita de cómo esta extraña convivencia influirá en su destino compartido.