Elisa enfrenta la tensión de no poder quedarse indefinidamente en la casa de un hombre con quien convive. Él impone reglas estrictas, como que solo puede bañarse cuando él no esté, mientras ella se siente atrapada en esa situación. La presión aumenta cuando Elisa sufre un altercado con Chloe, una mujer que la humilla por el estado de su pertenencia, destacando su vulnerabilidad social. El episodio termina con Elisa aislada y confrontando la posibilidad de un cambio inminente en su situación, sin una solución clara a la vista.