Una paciente llamada Sra. Castro comienza a sangrar gravemente tras una cirugía realizada por la Dra. Lucero, una especialista invitada del Hospital de Maruega. La situación se vuelve crítica porque la Dra. Lucero tiene una herida grave en la mano que le impide sostener el bisturí con seguridad. A pesar del dolor y la limitación física, ella insiste en cumplir con su deber médico para salvar a la paciente y preparar el quirófano. El episodio culmina con la tensión creciente sobre si podrá operar dadas sus condiciones y la gravedad del caso.