Morgan descubre que su abuelo y tíos han decidido enviarla a la Residencia Beltrán, un lugar del que no puede escapar sin poner en peligro a su madre. Al expresar su preocupación a la nodriza y su madre, le advierten que revelar su verdadera identidad femenina solo empeorará la situación y podría poner en riesgo a ambas. Finalmente, acuerdan enviar a su madre lejos con familiares para evitar problemas, mientras Morgan acepta sacrificarse por la familia. El episodio termina con la incertidumbre sobre su futuro en la residencia y un llamado inesperado que sugiere que otra persona también fue elegida.