Román enfrenta desprecio y rechazo en la secta, donde lo consideran un inútil y enemigo por portar un objeto prohibido. Mientras se acerca la Ceremonia del Loto, evento donde la Santa anunciará a su pareja, la tensión crece alrededor de su presencia. Román es expulsado y obligado a irse bajo vigilancia, pero murmullos sobre el Fénix del Alba, lugar donde él reside, generan dudas y preocupación entre los miembros. El episodio concluye con un ambiente tenso y expectante, dejando en suspenso cómo afectará a Román la inminente ceremonia y su exclusión en la secta.